El alumbrado público puede salvar vidas
El mayor daño causado en un accidente o un acto delincuencial es la pérdida de vidas humanas. Como se dice de manera común, todo se puede reponer o arreglar, pero no la vida.
Por ello es importante recalcar en que calles, avenidas y áreas comunes iluminadas, pueden evitar consecuencias trágicas.
Las personas tienen confianza en salir de sus viviendas cuando ven qué ocurre a su alrededor en horario nocturno.
Los padres de familia aceptan que sus hijos jueguen en la vía pública cuando observan seguridad transmitida por las lámparas instaladas en los postes.
Nadie está libre de un accidente, sea como víctima o responsable de un “hecho de tránsito” como dicen los reportes noticiosos, por ello la iluminación artificial es una inversión que no tiene precio cuando se piensa en la vida de las personas.
Los delincuentes piensan dos veces
Y qué decir de posibles agresiones que se evitan de parte de delincuentes. Las personas dedicadas a asaltar o cometer otras fechorías piensan dos veces en atacar cuando temen ser identificadas.
El lugar perfecto para acechar a sus víctimas son los lugares oscuros y desolados. Estas condiciones les permiten esconderse y solo esperar el momento oportuno para atacar.
Pero el alumbrado los desalienta y los aleja porque quedan al descubierto.